Paralelismos

Tomar impulso, preparar cada músculo, lanzarse al vacío dejando el paracaídas, sintiendo en cada milímetro la gravedad actuando sobre el cuerpo, con el rostro rasgado por el viento, con el cuerpo inerte ante un vuelo desde la estratosfera. No pensar en nada, imaginar el impacto, caída en picada, vértigo de años en un instante apenas imaginado, forzando la humanidad a sensaciones indescriptibles, sin poder hacer otra cosa que esperar.

El tren abandona el andén, yo abandono el andén en busca de un destello, golpeándome con una muralla indescifrable, insospechada. Inicio la persecución de lo inasible, de un aroma, corriendo en un laberinto horizontal que no tiene dirección, la velocidad aumenta cada vez más la carrera se vuelve insostenible y la pesada maleta que cargo no me permite correr. En medio de la vorágine, de la desesperación he perdido el boleto de regreso.

Espirales en el aire, giros indiscriminados, las distancias se acortan, lo que antes era imperceptible se va aclarando, el golpe acecha en ese vuelo fugaz del descenso, el temor hace presa de los nervios de un cuerpo moribundo, no hay nada que hacer, calambres, los músculos que antes se preparaban, se tensan, el dolor es insoportable, pero no hay tiempo de nada, solo un milagro, un Dios o un desmayo podrían controlar la culminación de acto semejante.

Detengo la carrera para tomar aire, bajo la maleta para correr mejor, pero he perdido el camino, busco rastros, rostros, restos y parece que todo se lo llevo el diablo, a pesar de todo sigo un camino, intento hurgar en los recovecos, pero el destello se pierde, se apaga, huye y toma impulso para seguir su carrera, dejando enigmas a su paso, colocando murallas, cada vez más detestables y temerosas.

La física sigue cumpliendo sus leyes, se distinguen las casa, los edificios, la multitud a lo lejos, nubes pasan raudas, árboles, jardines, automóviles, todo se acerca, nubla la visión y la velocidad no cesa de aumentar, todo parece correr hacia uno, el miedo se incrementa segundo a segundo, el pánico se vuelve angustia y el cuerpo comienza a ceder ante semejante tormento, cortes, sangre, sudor y al final el golpe final que llega y tarda una eternidad en llegar y después...

Decido saltar del tren, pero la salida no la puedo encontrar, tengo miedo de perder al destello para siempre, me hundo en un rincón, me escondo, quiero correr y saltar aunque en ese salto me vaya la vida, pero no puedo, llega el llanto, un espasmo en el cuerpo, una profunda pena me embarga , me pierdo en el destello y me quedo mudo, mi cuerpo no reacciona, mi mente se nubla ante la memoria, tengo que saltar salvar lo que queda de mi pero no lo logro es entonces que de la nada...

Fin de la transmisión... cambio y fuera convoy espacial....

no hay respuesta....solo silencio....