Después de una larga ausencia, despierto, abro los ojos, veo su mirada, fija en mi, me pierdo en ella.
Tomo fuerzas de la nada, me siento a mirar a mi al rededor, todo ha cambiado, no se cuanto tiempo estuve inconsciente, recuerdo el salto, la caída, la ausencioa de paracaídas.
Mi piel está seca, mis ojos tardan en acostumbrarse a la luz y sin embargo me embriaga un aroma, una sensación fantástica y eterea.
Estoy de regreso y dejo que la noche abra sus piernas y me lleve al infinito.
Una temporada en el infierno
Un alucine del Diablo Guardián 22/10/10 a las 1:37 a. m.
Mi infierno
Un alucine del Diablo Guardián 17/5/10 a las 11:35 p. m.
Desperté en el infierno viendo pasar el dolor, me senté a observar los castigos, el dolor, la pena, el sufrimiento, los llantos de verdad, no las lágrimas fingidas.
Soñé un sueño sin tiempo y me quede observando las cosas que nunca llegan, la espera que deja en su tiempo un sin llegada, las manos vacías y el corazón inerte, casi muerto sin una gota de sangre.
Dejé que la vida me condujera hasta este inframundo, al fondo de mis deseos, con lava ardiendo en mis pies, con gases mortales en mi cuerpo, con la vida prestada de un ser mágico, esperando a que las emociones no cesarán.
Se me caen los cuernos, la muerte germina en mi mirada y sigo aquí esperando, siempre esperando, pagando viejas cuentas, dejando que el destino me arroje a ninguna parte, que mi muerte sea inadvertida, clandestino de este proceso, exiliado de mis pasiones.
Los ojos ciegos se dejan encantar, mi ser se encadena a las alas de una noche que no existe, mi piel se adhiere al éter y mis palabras se vuelven blasfemias porque no hay nada detrás de la puerta y esta puta soledad, se me queda en la piel.
Me lance al vacío, sin piedad, sin control, siendo el hombre que queda, dejando al diablo en la memoria y nada importa, solo disfrutar la ausencia de vida, el desencuentro, los temores y la muerte.
Agradezco al destino por permitirme tomar la quintaescencia de este veneno, de este tormento sublime de amar despiadadamente, locamente, estúpidamente.
Mañana espero que el infierno se haya largado a su territorio de mierda, para poder seguir recorriendo mis caminos, mis espacios, mi ser.
Hoy y tú
Un alucine del Diablo Guardián 24/4/10 a las 12:28 a. m.
Renaciendo en la sangre, dejando atrás lo que no ha servido ni servirá, regreso del reino de hades, comunico mi inconsciencia, dejo que el fuego me arrastre en su calor.
Condescendiente como nunca, puro como veneno, indescifrable como un criptograma antiguo, místico mago del destino, humano hasta donde se puede y se debe, me fundo con la mirada de unos ojos mágicos, esenciales, primigenios, únicos y absolutos.
Dejo que la lava me haga suyo, que la noche me invada de su oscuridad, que la flor nazca en la penumbra y que mi ser quede invadido de la luz negra del tiempo.
Sucumbo ante la vida que el espejo me comparte, seducido por los poros de un ser magnifico, gloria de tiempos irreconocibles, los sentidos se vuelven receptores de un universo en explosión y la vida es un conglomerado de emociones irreconocibles.
Amante de lo que existe ante mi mirada, el Diablo se pierde se diluye en los fluidos enervantes que la vida ha traído, en las voces que en el silencio pueden decir millones de palabras sin mover los labios.
Toco la piel del mundo, un roce basta para hacer estragos en mi humilde existencia, mirar al infinito en una silueta que se va dibujando a mi lado, presencia de quimeras que se presenta en vigila y sueño, en tacto y en sabores, musa real que deambula en mi vida, en mi memoria, en cada sitio donde pongo la vista.
Nacen mis hijos desconocidos, brotan los temores, aparecen mis tonterías sin querer y a pesar de todo la luz es infinita, una sonrisa se dibuja como un camino al infinito, choco con un cuerpo que no es mío, pero que es y existe, me deja sus semillas generosa y espontáneamente.
Sin oponer resistencia vuelo con sus alas y me dejo llevar por lunas lunares, me entrego en cada espacio, en cada instante por mínimo que sea, hundo mi ser en cada grieta que se abre en la muralla más maravillosa que existe, espero paciente a que el flujo de energías estremezca el mundo y asesino mis miedos con la verdad que tengo, honesto y despiadado, absoluto.
Perdido en la memoria de los días, me dispongo a acudir al llamado de los labios, que aun dormidos laten mi ser y en mi humana condición.
Necropsia I
Un alucine del Diablo Guardián 10/2/10 a las 9:19 p. m.
Huyendo del destierro me lanzo al vacío.
Recorro de noche viejos parques, entre corredores y amantes, me siento en una banca a mirar como el invierno llena de luna las copas de los árboles, como la noche devora a la ciudad.
Me levanto buscando viejos pasos perdidos, enciendo un cigarrillo para que al menos algo me ilumine y me de calor, aunque lo más seguro es que me de cáncer, pero es un hábito demasiado arraigado.
Emprendo camino a una plaza comercial, me adentro en su grandeza vana y fría, dirijo mis sentidos a los cines, observando detenidamente a cada persona, en las taquillas, en los al rededores, en la dulcería, los que entran y los que salen, a lo amantes, a los novios, a las familias, a los solitarios; buscando fantasmas de otro tiempo, intentando ver la cartelera sin atinar a una sola película.
Doy media vuelta, me alejo no sin antes echar un último vistazo con la esperanza de saber en qué parte me perdí y peor aún, en qué parte no me encuentro.
Avanzo por la calle como un sonámbulo, los autos pasan, el viento frío cala hasta los huesos y me pregunto en donde estoy.
La estación del metro está cerca, bajo las escaleras y veo a una anciana sentada en las escaleras, esperando una limosna, extendiendo su mano con su cara cansada y la mirada triste, pero no atino a sacar una moneda, sigo mi camino indiferente.
La boletera me mira con sus ojos cansados y me da un boleto, paso los torniquetes, entro al andén y espero, pero mi mirada se congela cuando observo la silueta de dos amantes que en un abrazo se dicen todo, intento hacer memoria ya que se me hacen conocidos, por el túnel aparece a toda velocidad el tren y desesperadamente intento buscarlos con la mirada. Se cierran las puertas y el tren se va, el andén queda vacío nuevamente y los amantes se han ido.
Extraviado de polo a polo, abordo el vagón con rumbo desconocido, como un autómata desciendo y busco un bar.
Sórdido encuentro con seres de la noche, me siento en la barra y pido una cerveza; en una mesa hay un grupo de trajeados, al parecer celebrando algo ya que hacen mucha bulla, del lado opuesto observo a una mujer sola, en la parte más oscura hay una pareja que al parecer terminará en la cama está noche.
La tercera cerveza comienza a hacer efecto, los trajeados se han ido, la mujer sola sigue bebiendo, no mira a nadie, sigue en la misma posición, su mirada se pierde en un punto demasiado lejano y la pareja pide la cuenta preguntando al mesero que hotel es el más cercano.
Si la vida te da la espalda...
Un alucine del Diablo Guardián 7/1/10 a las 11:32 p. m.
Cuando la vida es capaz de llegar a chingajoderte, es porque sabe que tienes la capacidad innata de darle un revés, de jodertela de un solo golpe.
El tiempo te marcará la pauta para devolverle sus chingadas trampas.
Sólo se paciente, espera y toma lo que por derecho te corresponde, quien se te cruce en el camino, será una peldaño o una basura, tú eliges lo que debes hacer.
Por cierto las nalgas de la vida no son tan chingonas como dicen por ahí.
Encuentro
Un alucine del Diablo Guardián 3/1/10 a las 10:35 p. m.
En el vaivén de un péndulo, colgado de un reloj antiguo, dejando que los tiempos vayan y vengan.
Permitiendo que el destino marque el camino, toco el cielo, vuelo y dejo que la vida fluya, que la verdad llegue.
Las alas de plata se funden con el sol y soy uno con el universo.