Después de una larga ausencia, despierto, abro los ojos, veo su mirada, fija en mi, me pierdo en ella.
Tomo fuerzas de la nada, me siento a mirar a mi al rededor, todo ha cambiado, no se cuanto tiempo estuve inconsciente, recuerdo el salto, la caída, la ausencioa de paracaídas.
Mi piel está seca, mis ojos tardan en acostumbrarse a la luz y sin embargo me embriaga un aroma, una sensación fantástica y eterea.
Estoy de regreso y dejo que la noche abra sus piernas y me lleve al infinito.
Una temporada en el infierno
Un alucine del Diablo Guardián 22/10/10 a las 1:37 a. m.
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