Una temporada en el infierno

Después de una larga ausencia, despierto, abro los ojos, veo su mirada, fija en mi, me pierdo en ella.

Tomo fuerzas de la nada, me siento a mirar a mi al rededor, todo ha cambiado, no se cuanto tiempo estuve inconsciente, recuerdo el salto, la caída, la ausencioa de paracaídas.

Mi piel está seca, mis ojos tardan en acostumbrarse a la luz y sin embargo me embriaga un aroma, una sensación fantástica y eterea.

Estoy de regreso y dejo que la noche abra sus piernas y me lleve al infinito.