Desperté en el infierno viendo pasar el dolor, me senté a observar los castigos, el dolor, la pena, el sufrimiento, los llantos de verdad, no las lágrimas fingidas.
Soñé un sueño sin tiempo y me quede observando las cosas que nunca llegan, la espera que deja en su tiempo un sin llegada, las manos vacías y el corazón inerte, casi muerto sin una gota de sangre.
Dejé que la vida me condujera hasta este inframundo, al fondo de mis deseos, con lava ardiendo en mis pies, con gases mortales en mi cuerpo, con la vida prestada de un ser mágico, esperando a que las emociones no cesarán.
Se me caen los cuernos, la muerte germina en mi mirada y sigo aquí esperando, siempre esperando, pagando viejas cuentas, dejando que el destino me arroje a ninguna parte, que mi muerte sea inadvertida, clandestino de este proceso, exiliado de mis pasiones.
Los ojos ciegos se dejan encantar, mi ser se encadena a las alas de una noche que no existe, mi piel se adhiere al éter y mis palabras se vuelven blasfemias porque no hay nada detrás de la puerta y esta puta soledad, se me queda en la piel.
Me lance al vacío, sin piedad, sin control, siendo el hombre que queda, dejando al diablo en la memoria y nada importa, solo disfrutar la ausencia de vida, el desencuentro, los temores y la muerte.
Agradezco al destino por permitirme tomar la quintaescencia de este veneno, de este tormento sublime de amar despiadadamente, locamente, estúpidamente.
Mañana espero que el infierno se haya largado a su territorio de mierda, para poder seguir recorriendo mis caminos, mis espacios, mi ser.
Mi infierno
Un alucine del Diablo Guardián 17/5/10 a las 11:35 p. m.
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2 mentadas:
18 de mayo de 2010 a las 10:40
Se llama cruda y cantina ese infierno?
18 de mayo de 2010 a las 23:14
Será???
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