Enredado por sin sentidos, fluyendo entre laberintos, con el odio a cuestas, dejando que todo se lo trague el universo, sostenido posr una tenue luz que no cesa.
Gritando incoherencias, simplemente enfrentando lugares afines, años luz perdidos en la memoria de un ser que no existe, en medio del gélido latir de un pecho incorpóreo, creado por los deseos de un maldito Diablo Guardián, podrido en rabia.
No hay respuestas, solo angustias, muriendo en medio de la confusión de huracanes, esperando la muerte tras la luna.
Madejas
Un alucine del Diablo Guardián 10/11/09 a las 9:47 p. m.
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